INTELIGENCIA ESPIRITUAL HAZ FLORECER TU FAMILIA

La inteligencia espiritual es tener la capacidad de creer y de vivir por la
fe.
Es creer en los principios espirituales establecidos en la palabra de
Dios, y vivir basados en esos principios que decidimos creer.
 Una de las decisiones más inteligentes que un hijo de Dios puede
tomar es plantar su familia en el Reino de Dios y siendo más
específicos en la Casa De Dios.
No es suficiente asistir a la iglesia de vez en cuando, es necesario
conectarse y ser parte real y activa de ella.
Cuando un hijo de Dios hace esto, se asegura que le vaya bien.

1. LOS JUSTOS FLORECEN.
Salmos 92:12-15 (NVI)
12 Como palmeras florecen los justos; como cedros del Líbano
crecen. 13 Plantados en la casa del SEÑOR, florecen en los atrios de
nuestro Dios. 14 Aun en su vejez, darán fruto; siempre estarán
vigorosos y lozanos, 15 para proclamar: «El SEÑOR es justo; él es mi
Roca, y en él no hay injusticia.»
 La Palabra de Dios declara que los Justos (los que actúan por la fe)
florecerán.
 Como arboles flexibles y fuertes dice la Palabra de Dios que
creceremos los que vivimos por la fe.
 La clave es estar plantados en la Casa de Dios.
 La vida con Dios y con su familia es el ambiente más seguro para
florecer en esta vida.
 Estar plantado requiere echar raíces, ser parte real y activa de la vida
de tu iglesia.
 Bueno el entendimiento que en la familia de Dios puedes encontrar lo
que no encontraras en ningún otro lado.
 El plantar tu vida en la casa de Dios te asegura una larga vida, y una
vida llena de fuerzas y poder para tener éxito y victoria.

 

2. DIOS ANHELA HACER FLORECER A TU FAMILIA
2 Samuel 23:5 (NVI)
5 Dios ha establecido mi casa; ha hecho conmigo un pacto eterno,
bien reglamentado y seguro. Dios hará que brote mi salvación y que
se cumpla todo mi deseo.
 Esta declaración la hizo el Rey David en sus últimos días de vida.
 El declaro la fidelidad de Dios en respuesta a que El decidió plantar su
familia en la Casa De Dios.
 Aunque David no había visto aun todas las promesas de Dios
cumplidas, El sabía que Dios cumpliría sus promesas.
Esa debe ser la seguridad de los que hemos decidido plantar nuestra vida
en La Casa De Dios. Aunque todavía no todo este cumplido debemos de
creer que Dios lo cumplirá. Si servimos, si hacemos la obra de Dios, El
promete ser fiel.
 Cuando tenemos fe en la vida del reino de Dios, nos conectamos
nosotros, y conectamos a nuestros hijos, aseguramos que la bendición
de Dios se derrame sobre nuestra familia.

¿Qué necesito para plantar mi vida en la Casa De Dios?

3. NECESITAS ESTAR DISPUESTO A MORIR, A RENUNCIAR, A
ENTREGARTE TOTALMENTE A DIOS.
Juan 12:24-26 (RVR1995)
24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la
tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto. 25 El
que ama su vida, la perderá; y el que odia su vida en este mundo, para
vida eterna la guardará. 26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo
esté, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo
honrará.

 Jesús lo dijo de una manera simbólica pero real al mismo tiempo.
 El hizo una comparación de nuestras vidas con una semilla de trigo.
 Una semilla para que pueda florecer necesita ser sembrada
(enterrada), y debe de romperse para que la vida que está dentro de
ella pueda florecer.
 Una semilla no sembrada no puede florecer
Nosotros somos como semillas y necesitamos ser plantados en la tierra y
rompernos para producir fruto.
El morir es sinónimo de renunciar a una vida enfoca en ti mismo y vivir para
los propósitos de Dios.
4. JESÚS NOS DIÓ EL EJEMPLO DE PLANTARSE Y MORIR.
Mateo 26:36-39 (NVI)
36 Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní,
y les dijo: «Siéntense aquí mientras voy más allá a orar.» 37 Se llevó a
Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentirse triste y
angustiado. 38 «Es tal la angustia que me invade, que me siento morir
-les dijo-. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo.» 39
Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: «Padre mío,
si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo
que yo quiero, sino lo que quieres tú.»
 Nuestro Señor literalmente entregó Su vida para dar fruto de salvación
de muchos.
 Él tuvo que renunciar a su deseo de vivir o a su deseo de no morir y
decidió cumplir el propósito de Dios.
 El hijo de Dios decidió sacrificarse por los que pecaron para cumplir el
propósito de Dios.
“Jesús tenía su vida plantada en el Reino de Dios”.
“Ni tu ni yo tenemos que morir para dar fruto, pero si renunciar a una vida
centrada en nosotros mismos”.
CUANDO TE PLANTAS EN LA CASA DE DIOS
PROMETE HACERTE FLORECER.