CAMINANDO CON EL ESPIRITU SANTO

INTRODUCCION

Cuando nos acercamos a Dios, comenzamos a escuchar el término que se nos han sido

dadas promesas de parte de Dios.

Una promesa de un camino seguro

Salmo 32:8

“El SEÑOR dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir;

yo te daré consejos y velaré por ti.”

Hay muchas promesas de parte de Dios pero

La mejor promesa de Jesús, para ti es El Espíritu Santo.

Juan 14:15-17

“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les

dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el

mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen,

porque vive con ustedes y estará en ustedes.”

 Dios nos prometió que una de las personas de la Trinidad, estaría con nosotros y

nos acompañaría siempre. Fue un pedido directo de Jesús al Padre para

nosotros.

 El Espíritu Santo es la única persona que tiene la habilidad de estar con nosotros

ahora mismo.

 Entonces, ¿Por qué no podemos tener esa relación con el Espíritu Santo?

hemos escuchado de Él, sabemos que la biblia habla de Él, pero, ¿por qué no

logramos esa comunión que nos llevaría (como dice la biblia) a conocer todas las

cosas.

1. DESCONFIANZA – Has escuchado tantas cosas raras y negativas – has visto

cosas raras y porque no las entiendes solo te mantienes al margen, por

temor a que te pase algo. Hoy hay una generación de gente desconfiada, que

hasta que no tiene algo claro o seguro, no creen. La desconfianza es la

enemiga de la fe.

2. INDEPENDENCIA – Has vivido tu vida sin consultar a nadie – ¿Por qué tengo

que preguntarle al Espíritu Santo, si yo puedo tomar mis propias decisiones?

Tiene que ver con la confianza de que todo lo que te diga será por y para tu

bien.

3. Ejemplo: Un papa que guía a su hijo y le da consejo lo hace porque quiere lo

mejor para su hijo, pero ¿cómo lo ven los hijos? como que están controlando

su vida y no los dejan ser ellos.

4. No lo has dicho que “SI” confiado y seguro – decimos si, por compromiso,

por pena, porque otros dicen entre muchas razones más. Una cosa es

conocer y otra cosa es creer. Hay muchos que tienen conocimiento acerca

del Espíritu, pero no lo conocen a Él. Eso me paso a mí, por muchos años

conocía acerca del Espíritu Santo, lo mencionaba en algunas de mis

oraciones, pero no lo conocía en persona; hasta que dije “SI”, quiero

conocerte y te voy a conocer. Fue un SI seguro y confiado.

2a Corintios 1:20

“Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo.

Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios.”

Lo que necesito hoy es decir que “SI”. Es muy sencillo, pero así se comienza.

El Espíritu Santo quiere caminar a tu lado para:

1. AMARME y ACOMPAÑARME todos los días de mi vida.

Juan 14:16-18

“Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:

el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce.

Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a

dejar huérfanos; volveré a ustedes.”

Romanos 8:15

“El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.”

2. GUIARME en mi camino y ENSEÑARME todas las cosas.

Juan 14:26

Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les

enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.

Romanos 8: 12-14

Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la

naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por

medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos

los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

3. AYUDARME en mis debilidades e INTERCEDER por mí, para cumplir el propósito

de Dios.

Romanos 8:26-27

Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir,

pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse

con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu,

porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.

4. PERMANECER en Su voluntad y propósito todos los días de mi vida.

Romanos 8:15

“Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el

Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!»”

Galatas 5:22-25

“En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad,

fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son

de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si

el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.”